Donde empezó todo

Un poco de calma para los días que pesan.

Hubo un momento de mi vida en el que necesitaba parar.

El ruido, la ansiedad y el día a día pesaban demasiado, y sentía que me había olvidado de mí.

Crear, fue mi refugio.

Pintar, escribir, mezclar aromas... pequeños rituales que me permitían desconectar del mundo y volver a respirar, aunque solo fuera un ratito.

Sin darme cuenta, esos momentos se convirtieron en mi salvación. Así nacieron las primeras velas: hechas despacio, con las manos y con intención.

Hoy Pura Vida es eso mismo: un espacio para bajar el ritmo, cuidarte y volver a ti, aunque solo sea durante un instante.

Gracias por estar aquí.